
Después de tanto tiempo, que ya os comenté que no sabía porqué extraña razón nunca podía publicar la crítica que había hecho de la película Pequeña Miss Sunshine cuando la vi hace unos meses en el cine, justo el fin de semana de los Oscar. Desde entonces ha sido absolutamente imposible conseguir que me dejara publicarla, no sé porqué, siempre me daba una serie de errores incluso cuando la copiaba en otra parte. Hoy por fin (no sin problemas estos días) voy a transformarla un poco y a por fin expresar mi opinión al respecto de esta película; este fin de semana también publicaré una crítica sobre Historia de un Crimen, que he visto esta tarde; también quiero decir que tengo problemas para contestar a los comentarios que me habéis dejado en el anterior post, prometo que en cuanto pueda los contesto; Pequeña Miss Sunshine está dirigida por el matrimonio Jonathan Dayton y Valerie Faris, ambos debutantes en lo que a dirección de películas se refiere, y desde luego es difícil pensar una manera mejor (al menos en lo que a crítica se refiere) de debutar en el cine, ya que Little Miss Sunshine ha sido la película indie del año, la pequeña película que consigue colarse en los premios y certámenes importantes, proveniente del mundo del cine independiente norteamericano, mundo que para muchos está empezando a crear sospecha, ya que todos los años consigue introducirse una pequeña producción en las listas de los premios y para muchos esto ya se hace con conocimiento de causa por parte de los realizadores, yo sobre eso no opino; el guión es de Michael Arndt, que además se llevó el Oscar al Mejor guión original, por su primer guión también, ya que Pequeña Miss Sunshine es la primera pelícla que ha escrito; la película está protagonizada por la pequeña Abigail Breslin (Señales, Mamá a la Fuerza) como Olive, Greg Kinnear (Mejor... imposible, Tienes un E-mail) como Richard, Tonie Collette (En sus Zapatos, El último golpe) como Sheryl, Paul Dano (Fast Food Nation, Vidas Ajenas) como Dawyne, Steve Carell (Embrujada, Melinda y Melinda) como Frank y Alan Arkin (Sola en la Oscuridad, Firewall) como el abuelo; tuvo cuatro nominaciones a los Oscar, entre las que se encontraba la de Mejor Película y Mejor actriz secundaria (Abigail Breslin), pero ganó las otras dos, Mejor actor secundario (Alan Arkin) y Mejor guión original, y fue de las que más premios se llevó en la pasada edición de los Premios de la Academia. Ganaron premios en los BAFTA, en los Broadcast Film Critics Association, en los César, en los Independent Spirit Awards, y en algunos otros más como podéis ver aquí; ahora os dejo con una de mis escenas favoritas, y mis opiniones generales a cerca de la película. Hay SPOILERS importantes. .
La escena que he escogido como mi favorita (o una de ellas, más bien) comienza nada más salir del hospital toda la familia habiéndose llevado el cadáver del abuelo, porque deben llegar en pocas horas al concurso de Pequeña Miss Sunshine y no tienen tiempo de rellenar el papeleo y esperar a todos los trámites; comienza con un plano de la parte trasera de la furgoneta amarillo chillón, mientras siguen por la carretera. La pequeña Olive le pregunta a Richard, su padre, qué es lo que va a pasar con su abuelo, algo a lo que él ni siquiera puede contestar, se queda mirando el horizonte sin decirle nada a su hija, mientras en el asiento trasero Dawyne con la cabeza inclinada observa por la ventana el cielo azul repleto de nubes que tienen sobre ellos. Olive ahora pregunta a Frank, su tío, si cree que existe el Cielo, él no sabe si existe o no, pero Olive parece muy segura de que sí existe y está contenta porque según ella su abuelo habrá ido allí. Continúan unos pocos metros de trayecto apacible, hasta que otro coche se cruza en su camino, obligando a Richard a hacer un movimiento brusco, toca el claxon para llamar la atención del imprudente conductor y a partir de entonces no se podrá parar el sonido, se ha atascado y sigue sonando incesantemente. Exactamente por eso aparece un policía que les obliga a parar, son conscientes de que llevan el cadáver de su abuelo en el maletero, así que evidentemente eso no puede verlo el policía, Richard les dice a todos que actúen con naturalidad para que parezca que todo es completamente normal. Pero el policía hace bajar de la furgoneta a Richard, y se encuentra muy incómodo cuando el policía le habla del maletero así que éste decide abrirlo ya que piensa que llevan algo que no quieren que vea, nada más abrir la puerta caen las revistas porno que el abuelo le hizo comprar a Frank y parece no darse cuenta de nada más. El policía empieza a hablarle de las revistas, mientras Richard disimuladamente se coloca delante del maletero para que ya no vea nada más. Todo termina ahí, les deja marchar, ante la cara de incredulidad de toda la familia que no saben muy bien qué ha pasado. Cuando el policía se marcha en su moto todos esperan y se bajan, para empujar de nuevo y poder seguir con el viaje; mientras Richard y Sheryl comentan el horario del concurso al que no pueden llegar más tarde de las tres en punto, detrás, Olive se entretiene haciéndole a Dawyne test de visión que cogió en el hospital, demostrando éste que su visión está perfecta. Pero después empieza con las pruebas de los colores, para ver si es daltónico, entre el ruido de los coches que pitan y gruñen a Richard por el claxon y éste intenta disculparse y decir que no pasa nada. Dawyne no ve la letra verde que hay en el interior del círculo rojo, así que se disparan todas las alertas, él empieza a ponerse nervioso porque no entiende qué está pasando, y Frank intenta saber si es verdad, hasta que tiene que decirle que de ser cierto Dawyne es daltónico lo que supondrá que no podrá ser piloto, como siempre había sido su sueño y por lo que llevaba en voto de silencio 9 meses. En ese momento, Dawyne empieza a desmoronarse, su sueño no podrá cumplirse y empieza a pegar golpes en la furgoneta, todos empiezan a ponerse nerviosos y a gritarse unos a otros para parar la furgoneta. Dawyne cada vez está más furioso y está a punto de saltar, pero entre tanto grito consiguen parar en medio de la carretera. En el momento en el que paran Dawyne sale corriendo y baja una pequeña rampa, hasta que llega abajo y ya no puede aguantar más, la primera palabra que dice después de 9 meses es "joder", en un desesperado grito al que sigue su llanto de impotencia. Mientras continúa llorando, Sheryl baja para hablar con él, para decirle que tienen que seguir con el viaje, pero él ya no quiere, no va a seguir y que les odia a todos. Cuando ya no saben qué hacer, Olive baja con su hermano, no hace falta siquiera que le hable, se acerca a él y le abraza, sin haberse recuperado todavía le dice que sí, que pueden seguir, que les acompaña. Suben con el reto de la familia y Dawyne les pide perdón por haberles dicho todo eso antes, estaba enfadado.
Ya no hay duda de que el cine independiente se ha abierto un hueco gracias al cual cualquiera de nosotros puede (o al menos en teoría) llegar a conocer una serie de películas que cada año van llegando a la cartelera, provenientes del panorama más indie del cine norteamericano. Esto desde luego es toda una ventaja, ya que muchas de ellas por lo general, suelen ser mucho más refrescantes e interesantes que la mayoría de las películas que nos llegan desde Hollywood, muchas de ellas grandes superproducciones (que nos están llegando estos días) que incluso llenan todo el espacio haciendo casi imposible el que se pueda ver otro tipo de películas. Así que, es evidente que el cine independiente ha conseguido por medio de multitud de "pequeñas" películas ganarse la confianza de los críticos y también del público (no hay más que ver el caso de Garden State, que consiguió una muy buena recaudación para ser independiente), que sabe(mos) agradecer los nuevos aires, la originalidad y el estilo que se respira en este tipo de películas. Pero dentro de este mismo movimiento de acogida del cine independiente también hace algún tiempo que algunos sectores empiezan a dar opiniones en contra, habría que empezar diciendo que desde hace varios años no encontraremos nominaciones a los Oscar en la que no se haya metido alguna de estas cintas independientes, lo cual puede ser bueno ya que deja patente que estas películas son tan buenas como las más comerciales, o lo que podría suponer que, los realizadores de estas cintas ya saben lo que gusta y lo hacen para así estar dentro de los premios. Yo con respecto a esto no me posiciono ni de un lado ni de otro, creo que ya era hora de que películas con menor presupuesto fueran tomadas en cuenta, pero también he de decir, que no por ser independiente una película ya es buenísima y el sumun de la originalidad, ni muchísimo menos. Algo así es lo que yo veo en Pequeña Miss Sunshine, no hay ninguna duda de que es una película encantadora y bastante buena, pero creo que (al igual que con La Reina) su nominación al Oscar a la Mejor película quizá fuera excesivo, sobre todo habiendo películas como Hijos de los Hombres, que fueron injustamente olvidadas, tratándose, al menos para mí, de la mejor película del pasado año, pero con esto no quiero restarle méritos a Pequeña Miss Sunshine; lo que no se puede negar después de haber visto Pequeña Miss Sunshine es que se trata de una película muy refrescante y divertidísima, además de partir de una premisa bastante original e interesante. En ella quieren hacer una especie de alegato en contra de los concursos de belleza, en concreto los concursos infantiles, en los que entran niñas pequeñas y aparecen pequeñas Barbies inquietantes y llenas de laca hasta las orejas, que además poseen habilidades que ya quisieran algunos adultos, pero que rebajan (de igual manera que hacen los concursos de los adultos) a las niñas a meros estandartes de los modelos estéticos de la actualidad, privándolas en parte de momentos de sus vidas que por eso mismo no podrán tener. Éste es uno de los temas que sobrevuelan Pequeña Miss Sunshine, el que podríamos decir es el más evidente y por el cual, las vidas de toda la familia se meten en una vieja furgoneta amarilla para llegar a California; la película de Jonathan Dayton y Valerie Faris es un soplo de aire fresco en cualquier momento que se realice su visionado. Es de esas películas que tienen el poder de alegrarte el día, ya no sólo el momento en el que la estás viendo, en el que (por propia experiencia lo digo) te diviertes muchísimo e incluso en varios momentos la sala de cine se llena de carcajadas, por los momentos tan divertidos y peculiares que soportan los Hoover. Pequeña Miss Sunshine es una buena película, de la duración adecuada, con buen ritmo y muy entretenida. También son muy de agradecer los momentos iniciales, en los que se nos presentan a todos los peculiares personajes con los que vamos a compartir poco más de una hora y media de nuestro tiempo. Se trata de una buena película, pero tampoco creo que sea la gran película que en ciertos momentos se ha llegado a decir, yo como valoración personal le daría un 8'5; el guión de Michael Ardnt nos presenta a la familia Hoover, que un día recibe la noticia de que Olive, la pequeña de la familia, ha sido seleccionada para participar en el concurso de belleza Pequeña Miss Sunshine, de California. Poder participar en el concurso ha sido el sueño de Olive desde hace tiempo, quizá no entre en el canon de belleza que parecen buscar, pero no por ello no va a ir en busca de sus sueños, así que, día tras día ella y su abuelo ensayan una misteriosa coreografía, que sólo ellos conocen, y cuando reciben la noticia deciden partir todos en el viaje, incluyendo al tío Frank, que ha intentado suicidarse recientemente, y al joven Dwayne, que lleva nueve meses en voto de silencio para conseguir su sueño de ser piloto. Todos se suben a la destartalada furgoneta amarilla de la familia, para con el poco dinero que les queda, lograr que al menos una de ellos consiga su sueño, estar en Pequeña Miss Sunshine. Por el camino muchas cosas cambiarán, sucederá una pérdida, tendrán el tiempo en su contra, pero no cesarán en su empeño de llegar a tiempo para participar en el concurso; como ya he dicho, no solo encontramos en Pequeña Miss Sunshine un alegato en contra de los concursos de belleza infantiles, sino que además vemos una búsqueda incesante por alcanzar los sueños que cada uno tiene, sean inalcanzables o más cercanos a las posibilidades de cada uno, pero aquí lo que vienen a decirnos es que, no importa cómo seamos físicamente, ni económicamente, debemos luchar por lo que queremos conseguir, sea el sueño más extraño que hayamos oído o no, pero que nunca debemos dejarlo si no es lo que queremos. Olive quiere participar en Little Miss Sunshine, Dawyne quiere ser piloto pero descubren que es daltónico, Richard quiere que su proyecto salga adelante, el abuelo quiere ayudar a su nieta pero no es capaz de dejar las drogas, Sheryl quiere conseguir que su familia sea feliz, y Frank necesita encontrar su sitio; parte de la originalidad de Pequeña Miss Sunshine residía en presentarnos a una familia que suele denominarse disfuncional, en la que cada miembro es bastante peculiar, y más raro que el anterior. Familia en la que parece que cada uno viaja por su lado. Evidentemente uno de los mayores logros de la película son sus interpretaciones, todas totalmente inspiradas. Comenzando por Greg Kinnear como Richard, el padre, obsesionado con su proyecto de cómo convertirse en ganador en una serie de pasos, obsesionado hasta tal punto que en la vida diaria no hace más que hablar de ello, haciendo en muchos momentos que la convivencia con él sea muy difícil, Kinnear está estupendo. Toni Collette interpreta a Sheryl, la madre, preocupada por la felicidad de su familia en todo momento, y no está dispuesta a permitir que los sueños de sus hijos se queden en la nada, fabulosa Collette. Seguidos de los jóvenes Paul Dano y Abigail Breslin, que interpretan a los hijos de la pareja, Dawyne y Olive, él queriendo ser piloto por lo que es capaz de guardar voto de silencio durante meses hasta conseguirlo, y ella una niña que quiere participar en un concurso de belleza, ambos están absolutamente increíbles, Breslin lo hace muy bien, me parece que irradia dulzura y encanto, pero creo que su nominación al Oscar quizá fue excesiva. Con ellos tenemos a un genial Steve Carell y a un intenso Alan Arkin, que interpretan al tío Frank y al abuelo, respectivamente, el primero acaba de intentar suicidarse, homosexual y el mayor experto en Proust que se ve desplazado públicamente de su "cargo", mientras que el abuelo es un drogadicto y un vividor; esa misma originalidad que nos presentaba a una familia rara o excéntrica, se va perdiendo a lo largo de la película, para acabar confluyendo en una familia feliz que poco tiene de disfuncional, para estallar de júbilo en un peculiar baile para una niña mientras tratan de bajarlos del escenario. Este es el mayor error que la mayoría ha visto en la película, he de decir que a mí también me parece un error, porque el planteamiento de la historia y de los personajes era buenísimo al comienzo, pero poco a poco vamos viendo cómo se va convirtiendo en algo normal y que podemos ver en cualquier película. De todas formas, el guión sigue siendo muy bueno y sabiendo combinar a la perfección momentos de absoluta carcajada con otros más dramáticos, sin que les tiemble el pulso; en definitiva, para mí Pequeña Miss Sunshine es una película encantadora y divertidísima, capaz de alegrarle el día a cualquiera. En parte de su planteamiento resulta muy original y un soplo de aire fresco, pero quizá al final todo cambia, ya sea para mejor o para peor. Con unas interpretaciones espectaculares. Pero que quizá ha sido sobre valorada en algunos momentos. (^.^)
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